5 pasos para una estrategia energética sólida

02 October 2017 por Jürgen Ritzek
5 pasos para una estrategia energética sólida

Muchas empresas ya han desarrollado algún tipo de estrategia energética. Pero no abordan explícitamente las implicaciones estratégicas de las megatendencias mundiales. Para ello, recomiendan 5 pasos para construir una estrategia energética sólida. El mayor obstáculo para muchos sigue siendo la percepción de que la energía es sólo un coste que hay que gestionar. Y en el caso de las empresas más pequeñas, es necesario que tengan una estrategia coherente para comprometerse con las partes interesadas más allá de los aspectos operativos, como el aumento de la eficiencia o la diversificación de las fuentes de energía. La fijación de precios secos, los nuevos mecanismos de financiación, las redes inteligentes y el almacenamiento en baterías son nuevas oportunidades, pero se encuentran en una fase inicial con nuevas políticas y normativas en desarrollo. Es necesario involucrar a las principales partes interesadas para que aboguen por políticas que fomenten la transformación hacia los nuevos sistemas energéticos. Y es necesario implicar a los clientes, las comunidades, los inversores y los empleados, ya que las nuevas soluciones llevarán a las empresas a convertirse en parte integrante del futuro sistema energético, a mucha distancia del antiguo contrato de compra de energía del pasado.


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Según el artículo recientemente publicado en la Harvard Business Review "Energy Strategy for the C-suite", la energía está subiendo en la agenda corporativa. Esto es cierto y se basa en

  • el cambio climático y la regulación mundial del carbono
  • la creciente presión sobre los recursos naturales,
  • las crecientes expectativas sobre el rendimiento medioambiental de las empresas,
  • las innovaciones en las tecnologías energéticas y los modelos de negocio, y
  • la caída de los precios de las energías renovables

Todos ellos representan megatendencias que conducen a un entorno empresarial cambiante con nuevos riesgos y nuevas vías de creación de valor.

Según Andrew Winston, George Favaloro y Tim Healy, muchas empresas ya han desarrollado algún tipo de estrategia energética. Pero les falta la integración con la estrategia global y no abordan explícitamente las implicaciones estratégicas de las megatendencias globales. Para ello, recomiendan 5 pasos para construir una estrategia energética sólida.

1. Empezar con el mandato del nivel C

Aunque no es algo nuevo, es imprescindible empezar por ahí: El compromiso del director general y una estructura de gobierno clara son la base de cualquier aplicación exitosa.

Esto significa que el director general debe designar a un alto ejecutivo para que actúe como defensor. Dependiendo del sector, podría ser el director de operaciones o el director financiero. La primera tarea de este directivo es reunir un equipo multifuncional de operaciones, instalaciones, finanzas, legal, compras y sostenibilidad.

2. Integrar la energía en la visión y las operaciones de la empresa

El equipo debe empezar por evaluar el impacto energético interno y externo de la empresa. Hay que responder a varias preguntas, como "¿Cuánta energía utiliza nuestra empresa y cuánto cuesta? ¿Qué impacto tiene en los indicadores financieros clave, como los costes de los productos vendidos? ¿Aprovechamos las oportunidades de utilizar energías renovables? ¿Cómo se ajusta esto a las expectativas de los clientes, inversores y empleados, y cómo nos comparamos con la competencia?

Las respuestas revelarán rápidamente las oportunidades y lagunas de rendimiento y permitirán desarrollar un plan de acción.

Una tarea clave es crear los planes de incentivos adecuados en toda la organización. Para ello es necesario asesorar sobre cómo integrar las consideraciones energéticas con otros procesos y prioridades estratégicas. Un ejemplo es la evaluación de riesgos. Los gestores de instalaciones y operaciones deben tener en cuenta la energía en su planificación de la resistencia y la continuidad de la actividad.

Otra área clave es la alineación de la contratación con los usuarios de energía. Los contratos de energía anteriores con determinadas estructuras de precios en los picos de consumo pueden ser diferentes cuando se consideran nuevas soluciones de almacenamiento o de respuesta a la demanda en los procesos de uso de la energía. Especialmente cuando se integran las energías renovables on-side.

3. Seguimiento de la energía a todos los niveles

Según los autores, a menudo resulta sorprendente para los ejecutivos de la alta dirección que las empresas no puedan decir fácilmente cuánta energía consumen a nivel corporativo y operacional individual. La energía es, entre las personas, los costes de los productos, las instalaciones y los equipos, la única que a menudo no se controla ni gestiona cuidadosamente.

Y el control y el análisis del uso de la energía pueden revelar también problemas operativos que afectan a los costes, el rendimiento y la calidad.

Las empresas también deberían analizar su cadena de suministro. Especialmente los proveedores de primer nivel pueden tener un gran impacto indirecto en los costes o en la consecución de los objetivos de carbono, ya que también están expuestos a la volatilidad de los precios y son responsables de un nivel significativo de carbono en el producto o servicio final.

4. Cambio hacia las energías renovables y otras tecnologías avanzadas

El mercado de las tecnologías energéticas limpias está cambiando rápidamente y las empresas tienen que entender las tecnologías, así como las opciones de financiación y los modelos de negocio que hay detrás. Esto abarca las energías renovables, pero también, por ejemplo, el almacenamiento, los contadores y los LED.

Por ejemplo, en 2015, el precio medio de la electricidad procedente de nuevos proyectos de energía eólica con contratos a largo plazo en Estados Unidos fue de dos céntimos por kilovatio-hora.

Muchas empresas ya están experimentando con la captura de calor residual para la calefacción y la refrigeración, la quema de metano de los vertederos, las pilas de combustible y muchas más.

Entender la financiación que hay detrás de las nuevas oportunidades es también un área que muchas empresas conocen poco por el momento. Mientras que la cobertura suele ser lo primero, los nuevos desarrollos del mercado financiero hacia los bonos verdes y las calificaciones pueden incluso repercutir en los costes generales de las empresas y/o en su capacidad para acceder a los mercados de capitales.

Además, existen otros beneficios que van desde la reducción de los riesgos políticos cuando se trata de la fijación de precios del carbono, hasta los beneficios de la marca y las oportunidades de diferenciación competitiva.

5. Comprometer a las partes interesadas clave

Las empresas también deben tener una estrategia coherente para relacionarse con las partes interesadas más allá de los aspectos operativos, como el aumento de la eficiencia o la diversificación de las fuentes de energía.

Con la rápida evolución de los mercados de energía limpia, ya no es necesario comprar a la empresa local de servicios públicos regulados. La fijación de precios dinámicos, los nuevos mecanismos de financiación, las redes inteligentes, el almacenamiento en baterías o la generación de energía in situ son nuevas oportunidades, pero se encuentran en una fase inicial con nuevas políticas y normativas en desarrollo. La participación de las partes interesadas en la promoción de políticas que fomenten la transformación de los nuevos sistemas energéticos debe figurar en la agenda.

Y es necesario que se comprometan con los clientes, las comunidades, los inversores y los empleados, ya que las nuevas soluciones llevarán a las empresas a convertirse en parte integrante del futuro sistema energético, a mucha distancia del antiguo contrato de compra de energía del pasado.

Conclusión

El mayor obstáculo para muchos sigue siendo la percepción de que la energía es sólo un coste que hay que gestionar. Y para las empresas más pequeñas, que esto es sólo cosa de las grandes.

Pero esta es una percepción errónea. Según los autores, la mayoría de las empresas pueden llevar a cabo estos cinco pasos, que les reportarán importantes beneficios rápidamente.

"Los factores que impulsan la ventaja competitiva están en constante evolución. No hace mucho tiempo, la calidad era una idea marginal y las TI no eran más que un centro de costes. Ahora la calidad es una apuesta de mesa, y la fluidez con los grandes datos es una misión crítica. La energía sigue una trayectoria similar. Lo que antes era la profundidad oculta de las compras está subiendo para ocupar su lugar entre las palancas clave del éxito empresarial".

 

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Fuente:

Este artículo es un resumen basado en el artículo publicado en Harvard Business Review en la edición de enero-febrero (pp. 138-146)

https://hbr.org/2017/01/energy-strategy-for-the-c-suite