La eficiencia energética, ¿un punto de inflexión?

30 March 2016 por Rod Janssen

Los jefes de gobierno del G20 respaldaron los avances del plan de acción de eficiencia energética. Necesitamos más apoyo -y no siempre financiero- para mejorar la concienciación sobre las oportunidades de la eficiencia energética. El G20 está presidido por China y todo indica que está dando a la eficiencia energética la prioridad que merece. Cuando veamos ese compromiso, sabremos definitivamente que hemos llegado al punto de inflexión, dice Agnes Poirier. Hay cuatro acciones que podrían poner en marcha el sector industrial, dice. Poirier: Necesitamos más ayuda para que todas las empresas apliquen buenos sistemas de gestión de la energía. Y tenemos que asegurarnos de que haya señales políticas a largo plazo que den a la industria la confianza necesaria para invertir en la infraestructura del futuro, añade. Si vemos este compromiso, escribe, sabremos que hemos llegado a un punto de inflexión en el sector de la energía, y sabremos definitivamente que ha llegado la hora de la eficiencia energética y de la energía.


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Parece que estamos en medio de una historia de Cenicienta. La eficiencia energética siempre ha sido el pariente pobre de la política energética. A menudo se ha tachado de poco "seria" porque había que depender de la acción de millones de consumidores, había que lidiar con datos deficientes para la retroalimentación de políticas y programas y había que lidiar con objetivos pero sin certeza en los logros.

La comunidad de la eficiencia energética ha discutido durante años, no décadas, sobre los logros y las razones más amplias por las que nuestras economías necesitan la eficiencia energética. No cabe duda de que ha habido muchos avances, pero siempre ha existido esa duda persistente.

Sin embargo, el año pasado

  • tuvimos un importante acuerdo mundial sobre el cambio climático en París y todo el mundo estudió todas las opciones de mitigación. No es de extrañar que se prestara más atención a la eficiencia energética.
  • Antes, los jefes de gobierno del G20 se reunieron y refrendaron los progresos realizados por el plan de acción de eficiencia energética que sólo se había aprobado el año anterior.
  • Nos anuncian la Unión de la Energía en Bruselas y los comisarios salen con la expresión "la eficiencia energética es lo primero".
  • En diciembre, tuvimos al nuevo director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía saliendo a la palestra pidiendo que su agencia se convierta en "... el banco central de la eficiencia energética... donde podamos transformar las políticas de eficiencia energética y dárselas a los demás países".

Recientemente, hemos visto a la Comisión considerar escenarios más ambiciosos de eficiencia energética para ver si es posible un objetivo más ambicioso. Tenemos a la Comisión, tras una consulta pública, preparando un nuevo paquete de eficiencia energética que propondrá cambios recomendados en sus directivas emblemáticas sobre eficiencia energética. Y hay un mayor esfuerzo tanto dentro de Europa como a nivel mundial (en parte a través del G20 y la Iniciativa Financiera del PNUMA) para abordar seriamente los problemas de la financiación adecuada. Recordemos que el año pasado el PEIE organizó un acto en la Semana de la Energía Sostenible de la UE para abordar estos problemas de financiación.

Y no es sólo en Europa. Estamos viendo que la Administración Obama está incluso sorteando al Tribunal Supremo para dar impulso a una mayor eficiencia energética. Este año, el G20 está presidido por China y todo indica que está dando a la eficiencia energética la prioridad que merece. Si se suman todos estos compromisos y "buenas palabras", constituyen una poderosa declaración. Están empezando a dar algunas señales a largo plazo que deberían ayudar.

Ahora bien, ¿qué necesitamos para garantizar que la eficiencia energética haya alcanzado realmente el punto de inflexión?

Hay cuatro acciones que pondrían en marcha el sector industrial.

  1. En primer lugar, tanto para las empresas que hacen un uso intensivo de la energía como para las que no, necesitamos una mejor evaluación comparativa para saber cómo están mejorando realmente las empresas. Esto significa que tenemos que prestar más atención a la recopilación de datos buenos y sólidos, sobre una base equivalente a la que vemos para los sectores de suministro de energía.
  2. En segundo lugar, necesitamos más apoyo -y no siempre financiero- para mejorar el conocimiento de las oportunidades de eficiencia energética. Esto incluye una mayor ayuda para garantizar que todas las empresas apliquen buenos sistemas de gestión de la energía.
  3. En tercer lugar, necesitamos una nueva generación de habilidades y conocimientos técnicos a nivel universitario en la que se haga hincapié en la mejora del rendimiento energético.
  4. En cuarto lugar, necesitamos que los gobiernos garanticen la existencia de señales políticas a largo plazo que den a la industria la confianza necesaria para invertir en la infraestructura del futuro.

Cuando veamos ese compromiso, sabremos definitivamente que hemos alcanzado el punto de inflexión.